Una efeméride. Una canción. Y la historia que las conecta. Cada día. Desde el 1 de enero hasta el 31 de diciembre.

RUN LIKE HELL
Pink Floyd

Se produce la Noche de los Cristales Rotos (1938)

La noche del 9 al 10 de noviembre de 1938 las SS de la Alemania nazi lanzaron un ataque contra la población judía de su territorio. Desde la llegada de Adolf Hitler al poder cinco años antes, se habían dictado numerosas leyes para restringir la actividad económica de esta comunidad que, con medio millón de personas censadas, representaba poco menos del uno por ciento de la población del país. Dos días antes un joven judío había disparado a un diplomático en la embajada alemana de París y Joseph Goebbels aprovechó este hecho para incitar a la población contra toda toda la comunidad. En menos de 24 horas, por todo el Reich se incendiaron y destruyeron cerca de 1600 sinagogas, se profanaron cementerios, se destruyeron  más de 7.000 tiendas y almacenes judíos, se detuvo a más de 30.000 personas y se asesinaron a casi un centenar. Aquella fatídica noche, que la historia recuerda como la Noche de los Cristales Rotos, comenzaba una nueva fase de las actividades antisemitas del partido nazi en la que se daba paso a una persecución sistemática que acabaría con el exterminio de casi seis millones de judíos de toda Europa.

Cuarenta años después de esta pesadilla que Hitler instauró en el continente, Pink Floyd lanzó The Wall, un doble disco conceptual creado por la banda británica a partir de vivencias personales de Roger Waters y en las que el contexto de la Segunda Guerra Mundial (donde su padre murió luchando en el campo italiano de Anzio) y el germen de los fascismos tienen un papel relevante. The Wall relata la vida ficticia de Pink, una estrella del rock mentalmente enferma debido a los traumas que han marcado su vida. Para protegerse de estos elementos nocivos que lo atormentan, el antihéroe protagonista de esta historia construye un muro mental a su alrededor que lo aísla del mundo y que lo acaba llevando hacia un mundo de fantasía destructiva que intenta paliar con el consumo de drogas. En una de sus alucinaciones, en medio de un concierto Pink cree convertirse en un dictador fascista. En medio del delirio ve el público como un grupo turbulento y les ordena asaltar los barrios de las minorías, en una clara referencia al trágico episodio de la Noche de los Cristales Rotos. La canción encargada de poner música a este pasaje es Run Like Hell.

Incluida en el segundo bloque del segundo disco, Run Like Hell es un tema hecho a cuatro manos entre Roger Waters y David Gilmour. El primero, que es quien la canta, fue quien escribió la letra; mientras que el segundo compuso la música y se encargó de grabar el «Run, run, run» (Corre, corre, corre) que se repite en varios momentos a lo largo de la pieza. Originariamente ocupaba una pista más larga pero la tuvieron que acortar debido a las limitaciones de tiempo del formato de vinilo original en que se grabó The Wall. Este álbum está considerado no sólo como uno de los mejores trabajos de Pink Floyd, sino como uno de los mejores de la historia del rock. Reconocido por su complejidad lírica y musical, es uno de los discos de rock más influyentes que se han producido nunca y a nivel comercial aún hoy sigue siendo uno de los más existosos de todos los tiempos con más de 33 millones de copias vendidas en todo el mundo.

En 1989, diez años después del lanzamiento del álbum, la casualidad quiso que fuera también un 9 de noviembre la fecha en que cayera el Muro de Berlín, uno de los símbolos del Telón de Acero que dividía física e ideológicamente el mundo durante la Guerra Fría. Y Roger Waters, que en ese momento ya había abandonado Pink Floyd pero que continuaba su carrera en solitario sin perder los activos que consideraba suyos de la época en que había formado parte de la banda, quiso homenajear aquel hecho histórico con un concierto en vivo de The Wall de magnitudes épicas. La coincidencia del título y las múltiples conexiones y referencias del álbum con la historia y el simbolismo de aquel muro que dividía la capital alemana y que rodeaba la parte oeste de la ciudad, aislándola de la RDA, lo convertían en una oportunidad única. Y así el verano de 1990, más de 300.000 personas pudieron disfrutar del espectáculo que se montó en un terreno situado entre Postdamer Platz y la Puerta de Brandemburgo y que ocho meses antes era parte aún de la ‘tierra de nadie’ del Muro de Berlín. En este ambicioso proyecto Waters contó con la participación de artistas como Van Morrison, Sinéad O’Connor, The Band, Cindy Lauper, Brian Adams o Scorpions. Estos últimos, que pocos meses después lanzarían un tema inspirado también en todos los cambios que conllevaba la caída del muro de Berlín y que titularían Wind of Change, fueron los encargados de acompañar Waters en la interpretación de Run Like Hell en esa ocasión. 

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