Una efeméride. Una canción. Y la historia que las conecta. Cada día. Desde el 1 de enero hasta el 31 de diciembre.

SWEET VIRGINIA
The Rolling Stones

Hundimiento del Titanic (1912)

La primavera de 1971 los Rolling Stones se trasladaron a la Costa Azul francesa, huyendo del Ministerio de Hacienda británico. Estaban en un inmejorable momento artístico, pero a pesar de sus espectaculares cifras de ventas, la mala gestión les había llevado a la quiebra y cada uno de los músicos debía al fisco más dinero del que podía llegar a ganar por más discos que la banda lograra vender. En esta etapa francesa los Stones continuaron su vida de excesos y desenfreno. Pero también debían abordar la grabación de su nuevo disco y allí no contaban con estudios donde hacerlo. Así que decidieron improvisar una sala de grabación en el sótano de Villa Nellcôte, la mansión que Keith Richards había alquilado en la población de Villefranche-sur-Mer.

El edificio había sido construido en 1899 sobre las ruinas de una antigua batería militar y bautizado como Château Amicitia, nombre que mantuvo hasta que en 1916 la compró el multimillonario estadounidense Samuel Goldenberg, uno de los setecientos supervivientes del Titanic. Él y su esposa habían embarcado en el puerto normando de Cherbourg en una cabina de primera clase en dirección a Nueva York. Gracias a estos pasajes privilegiados, cuando cinco días después el transatlántico chocó contra el iceberg que lo acabaría hundiendo, el matrimonio pudo subirse a uno de los botes y ser rescatado por el Carpathia ocho horas después del impacto.

La salud de Samuel Goldenberg quedó afectada por los efectos de la noche helada que pasó esperando que los vinieran a recoger en medio del océano. Los médicos le recomendaron pasar largas temporadas en zonas de clima templado, unas condiciones que encontró en la mansión de Villefranche-sur-Mer y que, en honor a su mujer Nella, había rebautizado con el nombre de Villa Nellcôte. La pareja vivió en ella hasta 1921, fecha en que se divorciaron y Samuel Goldenberg vendió la propiedad a una familia del sector naval. Durante la Segunda Guerra Mundial la casa sirvió de cuartel del ejército nazi y, ya a partir de la década de los cincuenta, pasó por diferentes manos hasta que Keith Richards la alquiló a mediados de 1971.

Equipada con 16 habitaciones, un extenso jardín y acceso directo al mar, aquel verano Villa Nellcôte pronto se convirtió en punto de encuentro de los componentes de los Rolling Stones. Desde allí salían a navegar hasta Mónaco o hasta Italia, en busca de un buen desayuno después de una noche de fiesta. Hacían tan a menudo esta ruta que la bautizaron como Main St. (calle principal). De esta denominación, más la sensación de exiliados que tenían los miembros de la banda por haber tenido que irse del Reino Unido, surgió la idea del titular su nuevo disco Exile on Main St. (Exlilio en la calle principal).

Durante aquellos meses, los músicos, sus familias, amigos y una gran diversidad de personajes pasaron por Villa Nellcôte. Las instalaciones no eran las más idóneas para la grabación de un álbum. Y el estilo de vida que imperó aquellos días en la residencia de Richards, sin reglas ni horarios y con un exceso de drogas y alcohol, tampoco ayudaba en las sesiones de trabajo. Pero aún así, los Stones consiguieron que de allí saliera un disco de 18 canciones, que para muchos es el mejor de la banda. Entre los temas que incluyeron había piezas nuevas pero también maquetas descartadas de álbumes anteriores. Es el caso de Sweet Virginia una composición con la que homenajearon la música folk americana. Habían captado la influencia de este estilo en gran parte gracias a Gram Parsons, el cantante de The Flying Burrito Brothers y con quien Keith Richards había establecido una estrecha amistad, compartiendo experiencias artísticas pero también adicciones.

La visita de Parsons a Villa Nellcôte aquel verano ha quedado impregnada en el Sweet Virginia que salió de aquel sótano y en el que Parsons participó haciendo voces en los coros. También en la letra de la canción se percibe su influencia, a través de las referencias metafóricas pero también directas a las drogas y el alcohol. Pero los excesos del músico de Florida con ambos vicios eran tan desmesurados, que finalmente la convivencia con él se hizo insoportable incluso para Richards y lo acabó echando de la mansión. Dos años más tarde, Parsons moría de una sobredosis de heroína pocos días después de que los Stones sacaran al mercado el álbum que editaron después de Exile on Main St. y que titularon Goats Head Soup.

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