Una efeméride. Una canción. Y la historia que las conecta. Cada día. Desde el 1 de enero hasta el 31 de diciembre.

GRACELAND
Paul Simon

Se declara la independencia de Sudáfrica (1961)

La historia de Graceland es una historia de resurgimiento y autoafirmación, tanto en cuanto al músico que la protagoniza como por la efeméride que la acoge. Y es que la canción que da título al séptimo álbum de estudio de Paul Simon es un icono de la recuperación de su aval como artista, así como de la reivindicación de la igualdad racial conseguida años después por el país que lo inspiró: Sudáfrica.

Desde que en 1971 se había separado musicalmente de Art Garfunkel, la carrera en solitario de Simon había pasado por diferentes altibajos. Pero el fracaso de su matrimonio con la actriz Carrie Fisher y el poco éxito que tuvo Hearts and Bones, el disco que editó en 1983 influenciado por el momento difícil que supuso esta ruptura, le hizo darse cuenta de que debía hacer un cambio de rumbo para reencontrar el camino a seguir. Y las coordenadas de esta nueva dirección apuntaron hacia el continente africano.

A través de unas cintas de casete que le había regalado una cantautora amiga suya llamada Heidi Berg, Simon había estado escuchando algunas canciones sudafricanas. Especialmente le llamó la atención un tema instrumental titulado Gumboots-Accordion Jive Hits Number 1 de un grupo llamado The Boyoyo Boys. Aquellos ritmos le despertaron un gran interés y decidió viajar hasta ese país para profundizar en las raíces y el estilo de aquella música. Una vez allí se encontró con todo un universo de melodías y artistas con los que empezó a trabajar mientras iba dando forma a lo que un año y medio más tarde se convertiría en el álbum que marcaría el inicio del estilo que se bautizaría como fusión.

En 1985, acompañado por diferentes músicos locales, comenzó a grabar algunos de los temas en un estudio de Johannesburgo y posteriormente añadió lo que le faltaba entre Londres Los Ángeles y Nueva York.. De esta mezcla de sonidos procedentes de diferentes partes del planeta, más unas letras inspiradas en un trayecto por carretera hacia la que había sido la casa de Elvis Presley y que fue la que terminó de dar nombre al álbum, salió Graceland.

El disco funcionó muy bien comercialmente y devolvió el éxito a Paul Simon. Pero supuso también una revolución cultural que tuvo una incidencia política. Desde principios de los ochenta, la joven República Sudafricana había sido sujeta a un boicot internacional contra el régimen del Apartheid. Y el hecho de que Simon grabara allí parte de Graceland en uno de los momentos más crudos de la represión contra la población negra del país, hizo que el Congreso Nacional Africano y la ONU declararan al músico persona non grata. Pero la polémica que desencadenó esta situación dio mucha difusión al álbum y finalmente giró totalmente las posiciones, convirtiendo el disco en un altavoz impagable para una importante parte de la cultura negra que estaba siendo aplastada, así como en todo un símbolo del movimiento de protesta contra la política de segregación racial.

En la canción que da nombre al disco, el músico de Nueva Jersey conduce hacia Graceland, en Memphis, Tennessee. Pero este viaje que describe a ritmo de sonidos de reminiscencia sudafricana podría recurrir cualquier lugar del mundo donde quien la escucha quiera sentirse en paz. Y es que Graceland ha acabado convirtiéndose en una peregrinación musical hacia la tierra prometida.

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