Una efeméride. Una canción. Y la historia que las conecta. Cada día. Desde el 1 de enero hasta el 31 de diciembre.

TWO MINUTES TO MIDNIGHT
Iron Maiden

Nace Martyl Langsdorf, artista autora del Doomsday Clock (1917)

En agosto de 1984, en uno de los momentos más críticos de la Guerra Fría, la banda de heavy metal Iron Maiden editaba uno de sus grandes éxitos: ‘2 Minutes to Midnight’. El tema reflejaba la tensión que se vivía en aquel momento debido a las complicadas relaciones entre el mundo comunista y el capitalista, con el consecuente miedo por la amenaza de que en cualquier momento pudiera estallar una guerra atómica.

La preocupación por una posible confrontación bélica entre la URRS y Estados Unidos una vez terminada la Segunda Guerra Mundial, había hecho que en 1947 un grupo de expertos de la Universidad de Chicago creara el Boletín de Científicos Atómicos, un informe que diagnosticaba la situación mundial según el nivel de peligrosidad de las diferentes amenazas existentes.

Para ilustrar gráficamente la gravedad del momento, encargaron a la artista Martyl Langsdorf el diseño de la portada de esta publicación. Langsdorf estaba casada con un un físico que había trabajado en el Manhattan Project, el grupo de investigación que a principios de los años cuarenta intentó desarrollar la primera bomba atómica. Langsdorf pues, estaba muy concienciada con la amenaza nuclear y pensó que un reloj sería la forma más clara de representar la situación de alerta que había que transmitir. Lo bautizó como Doomsday Clock (el Reloj del Juicio Final, también conocido como el Reloj del Apocalipsis) y, desde entonces, es el encargado de marcar la hora de forma metafórica, en función de los minutoshttps://thebulletin.org/doomsday-clock/ que faltan para llegar a las doce, símbolo del fin del mundo en este contador.

Aquel 1947 la hora se fijó a las 23:53. Y desde entonces, cada año se ha ido actualizando a partir del análisis de la situación. En 1953 el reloj llegó a su punto más delicado cuando marcó las 23:58. Estos dos minutos que faltaban para la medianoche venían determinados por el nivel de extrema tensión que se vivió cuando las dos potencias probaron la bomba atómica con tan sólo nueve meses de diferencia. Fue el momento de la Guerra Fría en que las manecillas del reloj estuvieron más cerca de las 12. Y también la hora que la banda liderada por Bruce Dickinson tomó como referencia en ‘2 Minutes to Midnight’ para escribir este tema sobre el desenlace apocalíptico que se temía que podía tener el mundo aquel 1984 si las dos potencias decidían apretar el botón nuclear.

A lo largo de más de siete décadas, las manecillas del reloj han continuado moviéndose en función de la dimensión de los peligros que amenazan a la humanidad. Durante años, las armas atómicas han sido determinantes en su movimiento pero, desde hace un tiempo, el cambio climático se ha añadido como otro elemento clave. Estos dos factores, principalmente fruto de las amenazas nucleares de Corea del Norte al gobierno de Donald Trump y la emergencia climática, hicieron que en 2018 el Doomsday Clock volviera a marcar aquel histórico 23:58 que atemorizó a la población mundial a principios los años cincuenta. En 2019 el contexto no mejoró y el reloj siguió indicando que faltaban dos minutos para la medianoche. Y el pasado 23 de enero de 2020 la situación aún empeoró. Los responsables de fijar la hora alertaron de que el reloj llegaba a la hora más próxima al máximo riesgo: 100 segundos. La creciente amenaza de la guerra de la información y otras tecnologías disruptivas eran los nuevos factores que se incorporaban como elementos a considerar en el cálculo del tiempo que queda para la llegada del fin del mundo.

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