Una efeméride. Una canción. Y la historia que las conecta. Cada día. Desde el 1 de enero hasta el 31 de diciembre.

FOREVER YOUNG
Alphaville

Yuri Andropov es elegido Secretario General del PCUS (1982)

Después de 18 años de mandato de Leonid Brézhnev, el 12 de noviembre de 1982 Yuri Andropov asumía el cargo de Secretario General del Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética. Andropov llegaba al Kremlin con un plan reformista orientado a revitalizar la economía del país, gravemente estancada durante los últimos tiempos de su antecesor. Pero los problemas de salud le apartaron muy pronto de la actividad política y acabó muriendo en febrero de 1984 sin haber podido llevar a cabo los grandes cambios que se había marcado como objetivo.

Los quince meses que Andrópov estuvo al frente de la URSS, transcurrieron en plena escalada de tensión de la Guerra Fría. El mundo vivía atemorizado ante las constantes amenazas de las dos grandes potencias mundiales y el pánico ante la perspectiva de que se acabara desencadenando una tercera guerra mundial se cernía sobre los ciudadanos de todo el planeta. Esta preocupación generalizada y la incomprensión ante el hecho de que los gobiernos no hicieran nada para detener esta creciente incertidumbre se trasladó incluso a los más pequeños. Éste fue el caso de Samantha Smith, una niña estadounidense de 10 años, que aquel 1984 se convirtió en la voz de todos aquellos que anhelaban la llegada del fin de las tensiones entre soviéticos y americanos.

Cuando Andropov fue nombrado jefe del URSS, la prensa de Estados Unidos le dedicó un gran número de portadas y artículos con opiniones muy críticas sobre su llegada al poder y las repercusiones negativas que esto tendría. Y cuando aquella niña de primaria vio el tema destacado en un ejemplar de la revista Time, decidió escribir al presidente soviético para preguntarle directamente si quería o no declarar aquella guerra con la que todos los adultos especulaban. La carta de Samantha Smith no sólo llegó al Kremlin, sino que tuvo respuesta de su destinatario, el cual le intentó dar respuesta a todas sus preguntas y la invitó a la URSS. La niña aceptó la invitación y, acompañada de sus padres, en julio de 1983 viajó a Moscú y Leningrado en una visita organizada por el gobierno soviético que tuvo un gran seguimiento mediático y que terminó convirtiéndola en todo un símbolo de la lucha por la paz entre ambos países.

Un año más tarde, la juventud de aquella niña y el miedo a una guerra nuclear que ella misma había descrito en su correspondencia con Yuri Andropov se convirtieron en inspiración de una de las baladas icónicas de los ochenta: Forever Young. Fue uno de los grandes éxitos de la banda alemana Alphaville, una formación de Münster que se hizo bastante popular a principios de la década con su primer sencillo Big in Japan y con el que se posicionaron como una de las bandas destacadas de la llamada new wave. Pero así como en los versos de su canción de debut abordaban la historia de una pareja berlinesa atrapada en la adicción a la heroína utilizando el nombre de un vendedor de casetes que se movía por la misma zona que ellos y que se hacía llamar Big in Japan, en Forever Young apostaron por una letra que expresaba el clima de tensión política que se vivía aquellos años. La canción está planteada en un doble sentido irónico que, por una parte, defiende la virtud de la juventud y, por otro, la condena con expresiones literales como «Do you really want to live forever?» (Quien quiere vivir para siempre) en el marco de la amenaza constante de una guerra devastadora provocada por el enfrentamiento entre las dos superpotencias y a las que se interpela directamente con versos como «Are you gonna drop the bomb or not? » (Lanzaréis la bomba o no?).

Afortunadamente, el temido holocausto nuclear no llegó y la desescalada de amenazas entre soviéticos y americanos puso fin a la Guerra Fría unos años más tarde con la caída del Muro de Berlín y la consecuente derrota del bloque soviético de países europeos. Samantha Smith sin embargo no vivió lo suficiente para verlo, ya que en agosto de 1985 perdió la vida en un accidente aéreo. Tras su trágica muerte, fue homenajeada de diferentes formas, tanto en Estados Unidos como en la URSS. En este país que la acogió durante dos semanas el verano de 1983, su imagen se estampó en una edición especial de sellos, gracias a los cuales aquella niña sonriente es recordada, como reza la canción, siempre joven.

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